Aunque ya pasada, No habrá paz para los malvados ha calado muy poco, o menos de lo que yo esperaba, en el "nuevo cine español de calidad". ¿Por qué hablo de un nuevo cine español de calidad?, bien, pues, aunque muchos discrepen, para mi, el buen cine nacional ha empezado hace sólo unos años.
Una nueva generación de directores, empezando por el, ya maestro, Alejandro Amenabar, y continuando por Juan Antonio Bayona (El Orfanato), Daniel Monzón (Celda 211) o Rodrigo Cortés (Buried), que son, para mi, algunos de los responsables de este buen cine que, además, empieza a tener su repercusión y posicionamiento a nivel internacional. Es por eso por lo que me gustaría incluir la película de Enrique Urbizu en esta categoría.