Loewe, Yves Saint Laurent, Max Mara, Prada....no sabías a qué tienda entrar, bueno sí, a las que te dejaban pasar los y las azafatas que cuidaban las puertas. Una vez dentro las dos cosas que podías hacer eran seguir las infinitas piernas de las modelos que se paseaban por ahí o buscar las bandejas de los camareros para recoger tu copita de champagne.
Como si de '28 días después' se tratase, la ciudad de Nueva York ha vivido uno de los fines de semana más solitarios de su historia. En esta ocasión no eran infectados, la culpable de la huida masiva de los neoyorquinos ha sido 'Irene', un huracán que ha provocado la máxima alarma en varios estados de los EEUU.
Las medidas tomadas por el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, hacían pensar que llegaba 'La tormenta perfecta', o 'El día de mañana', pero por suerte el huracán, reconvertido en tormenta tropical, ya se ha ido, dejando barrios inundados, además de 70.000 personas sin luz. Nada comparado con lo que muchos auguraban que iban a ser los destrozos. Afortunadamente los miles de evacuados vuelven a sus casas y Nueva York trata de recuperarse del susto..